sábado, 7 de marzo de 2015

MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE AYER Y DE HOY.


Muchos jóvenes de nuestro pueblo se preguntarán cómo nos informábamos en aquellos años de posguerra de los acontecimientos o sucesos acaecidos tanto locales, comarcales, nacionales o de fuera de nuestras fronteras sin tantas tecnologías como ahora existen.
En nuestro pueblo, como ya escribí en unas de mis primeras entradas en este blog, el pregonero era el que nos informaba en las esquinas de las calles a golpe de trompetilla empezando su discurso con el consabido: <<se hace saber>> y nos ponía al corriente entre otras cosas por poner un ejemplo del día que se empezaba a pagar la contribución, o de que la paga de los chiquillos se podía cobrar en el sindicato que estaba por aquél entonces en el Camino de la Estación. La mujer que anunciaba de casa en casa el día y la hora de la misa o víasacra de algún difunto, de alguna manera era también portadora de información que mucha gente de nuestro pueblo esperaba.
Dado que la prensa en este caso el periódico Jaén, ABC o Ya eran muy pocos por aquél entonces los que podían adquirirlos porque su penuria económica se lo impedía, o también porque desgraciadamente su nivel cultural no lo demandaba, así pues, la única fuente de información más económica era la radio en aquellos hogares privilegiados donde disponían de este aparato, que aprovecho para decir que a quienes los poseían les hacía elevar su estatus social.   
Todas las emisoras por aquella época, las llamadas EAJ como Radio Nacional emitían las mismas noticias, las que imponía y exigía el dueño de las mismas que era el que mandaba. No había otras. Bueno, sí las había, pero se silenciaban, y por eso muchos tenían que acudir a escondidas a nutrirse de otras informaciones intentando a deshoras encontrar la Pirenaíca, emisora clandestina que emitía fuera de nuestras fronteras consignas contrarias al régimen establecido. Cuando esto sucedía, el radio en el silencio de la noche producía un “roseteo” como de fritura en sartén mezclado con chirridos agudos y estridentes que podían poner en compromiso a quienes se atrevían por el temor a ser descubiertos.   
Ahora tenemos muchas más fuentes de información, pero todas, absolutamente todas, siguen de nuevo teniendo dueño. Estos medios siguiendo órdenes de sus amos te dicen: que la tasa de paro ha crecido de forma alarmante, que se auguran tiempos muy difíciles, que la Justicia actúa en muchos casos acorde con la coyuntura política del gobierno, que han imputado a un corrupto del otro bando, y no se cuantas cosas más.
En cambio otros informadores aparentemente para mi  mamporreros de la noticia igual que los otros ya referidos, desdicen lo dicho apostillando que las cosas van muy bien, que la tasa de paro es la más baja de los cuatro últimos años, que si han subido o bajado algunos productos han sido por el precio de los carburantes, que han imputado a no se cuantos de los otros, que la culpa la tienen los de siempre y que no hay que hacer caso de aquellas noticias alarmantes y catastrofistas que son divulgadas por esos medios los cuales utilizan para ello toda su trompetería.
Pero ¿dónde está la verdad? Yo, que no tengo idea de periodismo entiendo que la verdad para mi está en la calle, cuando tomándote un café oyes a los de al lado comentar que esto o aquello no va bien, y sobre todo nutriéndote y alimentándote con los comentarios de aquellos que todavía pueden ver las cosas desde el cristal transparente de la moderación, aquellos que no están contaminados por el vaho agradecido de una subvención o el “apesebramiento” de por vida de un puesto de trabajo, ni han recibido nunca otras dádivas o prebendas.
Otras veces, vemos como las informaciones dependiendo del medio, se magnifican. Así los informativos en muchas de las cadenas de televisión abren con la noticia que les interesa como cabecera. Igualmente la prensa del mismo signo en sus portadas a varias columnas la ensalzan con grandes titulares rayando el sensacionalismo a modo del británico The Sun, o el extinto diario Pueblo de aquellos tiempos -este último que muchos supongo no han llegado a conocer-. La prensa contraria en estos casos no falta a la verdad, pero insertan la noticia en una página par y si es posible cerca de los obituarios.
Luego, la manipulación de las palabras. Utilizando una anécdota que ya es un tópico dentro del periodismo, la del Arzobispo de Canterbury en su visita a Nueva York que a su llegada le preguntaron ¿Qué piensa vuestra Eminencia de los prostíbulos del Este de Manhattan? El clérigo contestó con otra pregunta ¿Hay prostíbulos en el Este de Manhattan? Al día siguiente la noticia que aparecía en la prensa era: El Arzobispo de Canterbury a su llegada a Nueva York pregunta ¿Hay prostíbulos en el Este de Manhattan? 
Pravda, en ruso significa verdad, así se titulaba el primer rotativo de la extinta URSS, y la verdad como asimismo la belleza y el dinero, ambas cosas, son muy difíciles de ocultar porque al final siempre afloran, y a este medio también le llegó el día de la verdad, porque como alguien dijo: Decir la verdad lo puede hacer cualquier idiota, para mentir hay que tener imaginación.
En fin, aquél sereno de nuestro pueblo que anunciaba en las madrugadas la hora y el estado del tiempo en las esquinas de las calles, éste, sí que siempre decía la verdad. Claro, que aquellos eran otros tiempos.


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